
La mayoría de la gente asocia la sangría con vino tinto y abundantes porciones de frutas. Sin embargo, otra alternativa ligera y refrescante es prepararla con vino blanco, limón y durazno. Una mezcla ideal para degustar durante una calurosa noche de verano. Con unos pocos ingredientes y unos pasos sencillos, podemos obtener rápidamente una sangría blanca.
Lo primero que haremos será cortar en rodajas finas una naranja, dos limones y dos limas. Por otro lado cortamos cuatro duraznos por el medio y luego de desechar su carozo, también obtenemos rebanadas de estas frutas. El siguiente paso será colocar limonada concentrada en una jarra y lo mezclamos con el jugo que podemos extraer de dos mitades de un durazno.
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