
La panceta o tocino italiano se cura con sal y otras especias. Es diferente de la panceta ahumada tradicional tanto por la textura como por el sabor. La panceta puede añadir un gusto especial a una gran variedad de platos sin la necesidad de que sea tocino ahumado.
Para cocinar la panceta lo primero que debemos hacer es cortarla en cubos muy pequeños para asegurar una textura crujiente. Luego cubrimos toda la superficie de una sartén de material antiadherente con aceite de oliva y lo colocamos a fuego medio o bajo. El paso siguiente será colocar los cubos de panceta en la sartén con el aceite caliente.
El secreto está en freír los cubos de panceta hasta que estén dorados y crujientes. Una vez que han llegado a la consistencia ideal, los retiramos y los colocamos en un papel toalla para que liberen todo el resto de aceite que les pueda haber quedado.
Luego podemos agregar la panceta a cualquier tipo de comida como pastas, arroces o ensaladas. También podemos añadir panceta a ciertos tipos de salsas para agregar mayor gusto a nuestros platos favoritos. Los pasos son muy sencillo y lleva tan sólo unos pocos minutos para obtener este exquisito ingrediente tan utilizado en todo el mundo.