Existen varias maneras de evitar la mayor cantidad de grasa y calorías posibles al cocinar pollo. Por ejemplo, uno de los secretos principales se refiere a la parte del pollo que elegimos para preparar nuestro plato. La pechuga es el trozo más magro y debido a su bajo contenido de grasa es la parte más recomendada en cualquier dieta para bajar de peso.
Uno de los beneficios que tiene la carne de pollo es que se le puede quitar la piel. Sin embargo, si nuestro plato es pollo asado o a la parrilla, será conveniente dejar la piel hasta que termine de cocinarse y quitarla luego. De esta manera la presa de pollo no queda tan seca. Al ser cocinado con la piel, el pollo conserva su humedad y se enternece mucho más que si fuera cocida sin piel.
También podemos reducir el nivel de grasa dependiendo de la manera en que cocinamos el pollo. Por supuesto, un pollo asado, hervido o a la parrilla va a tener menor cantidad de grasa que un pollo frito.
Acompañamos la presa de pollo con una rica ensalada bien suculenta que combine diferentes tipos de vegetales y hortalizas y tendremos un plato muy bajo en grasas y calorías especial para bajar de peso y mantener una dieta saludable.
