Las semillas de calabaza son un alimento muy nutritivo y con grandes beneficios para la salud. Se las puede consumir de diferentes maneras, ya sea tostadas o asadas, o simplemente al natural. Para obtener las semillas de una calabaza y limpiarlas para su consumo debemos seguir algunos pasos básicos.
En primer lugar realizamos un corte en la parte superior de la calabaza con un cuchillo lo suficientemente afilado. Una vez que sacamos la “tapa” de la calabaza procedemos a quitar las semillas ayudándonos con una cuchara o simplemente con nuestras propias manos. A medida que vamos sacando las semillas, las vamos colocando en un recipiente con agua limpia para poder lavarlas.
Al quitar las semillas de la calabaza siempre obtenemos además algunos de los pelos o fibras que se encuentran en su interior. Procuramos quitar todos estos pelos y dejas sólo las semillas en el agua. Las lavamos y enjuagamos muy bien y luego las colocamos en un colador bajo el agua de grifo para que terminen de limpiarse.
Una vez que nos aseguramos que están bien limpias las colocamos sobre un papel secante para que escurran todo el exceso de humedad que les pudo haber quedado. Una vez que están secas se las puede utilizar para cualquier tipo de recetas que incluya semillas de calabaza.
