Muchas veces nos preguntamos qué esperar a medida que nuestro perro va envejeciendo. Si bien sabemos que se trata de un proceso natural de la vida, no deja de preocuparnos el hecho de que pueda vivir sus últimos años de la manera más feliz posible. Lo primero que hacemos es preguntarnos cuáles son los signos o situaciones “normales” por las que puede atravesar un perro en su etapa de vejez. Conociendo los cambios esperados que produce el envejecimiento de un perro nos ayudará a identificar cuándo se trata de un problema médico que debe ser abordado con urgencia.
Todos sabemos que un año de los humanos equivale a siete años de los perros. Sin embargo este cálculo es estimativo y puede variar dependiendo de la raza y tamaño del perro. Lo ideal es consultar a un veterinario de confianza cuál sería el cálculo aproximado según nuestro perro.
Cada perro manifiesta de forma diferente sus cambios a lo largo del periodo de envejecimiento. Sin embargo, podemos mencionar algunos signos que son comunes a la mayoría de los perros viejos, como por ejemplo la disminución de la velocidad al caminar, pelos o bigotes canosos alrededor del hocico, una reducción de la audición, problemas de visión y cataratas, pérdida leve de masa muscular sobre todo en las patas traseras, entre otros.
Nuestro perro nos ha acompañado y nos ha dado tantas alegrías durante tanto tiempo, que en su etapa de vejez nos sentimos en la obligación de devolver aunque sea una parte de todo ese amor y cariño incondicional con los mínimos cuidados posibles.
