
Es un error común imaginar que un perro que ladra nos está amenazando. Este animal utiliza el ladrido de manera frecuente y en situaciones muy diversas. Se trata de una de las formas que usa para poder comunicarse tanto con los de su especie como con los humanos.
Los perros han sido domesticados para alertar a sus propietarios de alguna situación de peligro o de la presencia de extraños. A pesar de que éste es uno de los motivos más comunes de su impulso a ladrar, existen otras tantas causas dependiendo siempre del contexto.
Nuestra mascota puede ladrar sólo para llamar la atención, intentando comunicar un mensaje o expresar alguna emoción ya sea de angustia o de felicidad y placer. También puede emitir un fuerte ladrido cuando se entusiasma con algún juego. Otra de las situaciones que lo puede ocasionar es el aburrimiento, la soledad y hasta inclusive la ansiedad por algún cambio dentro de su rutina.
En caso de que se trate de una situación agresiva el tono será bajo y podrá ser combinado con una serie de gruñidos. En otras situaciones normales será un tono agudo. Sin embargo, el timbre de nuestro perro puede ser siempre distinguido entre los demás.
Los ladridos de los cachorros recién nacidos suele ser muy insistentes y difíciles de ignorar. Su meta primordial es que se centre toda la atención sobre ellos. Todas las razas de perros poseen las cualidades genéticas que les dan un ladrido perfeccionado, aunque algunos sean más impresionantes que otros.