
Cuando planificamos algún viaje y no tenemos donde dejar a nuestro perro, una buena opción será conseguir lugar en una residencia o guardería canina, para que pueda alojarse durante nuestros días de ausencia. Para darle la importancia que realmente se merece nuestra mascota, es importante poder optar entre varias instituciones, visitando cada una de ellas para elegir la más adecuada.
Este tipo de residencias tiene como objetivo el cuidado y mantenimiento del perro durante el período requerido por su propietario. Nosotros que conocemos bien a nuestro compañero, podremos distinguir cual será el espacio ideal durante nuestra ausencia. Lo primero que debemos observar al hacer un recorrido por las instalaciones, es la limpieza del local y el comportamiento de los demás perros.
Pero más allá de las características en cuanto a la apariencia del lugar, es importante que sea una institución de prestigio, que cumpla con las normativas y la habilitación correspondientes. Debe contar con una buena supervisión veterinaria. Un buen dato para determinar la seriedad del lugar se notará si nos exigen que nuestro animal esté vacunado y desparasitado. Seguramente nos consulten además sobre el carácter de nuestro amigo y del tipo de alimento que acostumbra consumir.
Especialmente en épocas de vacaciones, puede ocurrir que se torne dificultoso conseguir vacantes, por lo que será conveniente reservar un lugar en cuanto sepamos la fecha de nuestro viaje. Es importante dejar un teléfono de contacto por cualquier consulta o imprevisto que pudiera surgir. Recordemos que por más lujos que presente la residencia, nuestro perro nunca se sentirá al igual que en nuestra compañía, por lo que podría adelgazar un poco a nuestro regreso.