
Cuando queremos saber si nuestro gato tiene temperatura elevada, solemos recurrir a viejos sistemas como tocarle el hocico o las puntas de las orejas para determinar si están frías o calientes. Estos métodos son realmente erróneos, ya que la única forma que existe para tomar la temperatura a un animal es por vía rectal. De esta manera podremos determinarla con exactitud.
Por supuesto que resulta un procedimiento complicado, puesto que se trata de una zona muy sensible y el gato no le gusta en lo absoluto. Para poder facilitar la introducción del termómetro, se lo puede untar con vaselina o aceite vegetal, y proceder con absoluta lentitud. Cualquier movimiento brusco, tornará agresivo al animal.
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