
Para evitar en lo posible que nuestro cachorro nos destroce la casa mordiendo las sillas o arañando las paredes, es imprescindible que le compremos juguetes que pueda masticar. En las tiendas especializadas hay infinidad de juguetes diseñados para ellos (huesos de cuero, pelotas de goma, mordedores, etc.).Un juguete puede ser cualquier cosa que no sea tóxica, que no se astille ni haga daño, por ejemplo, un calcetín viejo rellenado con otros calcetines viejos.
Los juguetes deben ser lo suficientemente grandes para que el perro no pueda tragarlos, además de retirarse antes de que se rompan en trozos pequeños. Tenemos que evitar comprarle juguetes con silbatos o cascabeles, pues podrían desprenderse y nuestro cachorro se los podría tragar. Si le damos un zapato viejo, corremos el riesgo de que piense que todos los zapatos sirven para jugar. Debe tener sus propios entretenimientos y saber diferenciar entre los objetos prohibidos y los que le pertenecen.
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