
Al momento de elegir un ave como mascota, hay dos cuestiones fundamentales a tener en cuenta. La primera de ellas se refiere al tamaño y la forma de la jaula que lo albergará. El espacio debe ser suficiente para permitir que el ave extienda y mueva sus alas con total libertad, evitando que se golpeen en los barrotes. Dependiendo del tamaño de nuestro pájaro, la jaula contará con menores o mayores dimensiones.
La forma de la jaula dependerá del gusto personal de cada uno, aunque es recomendable evitar aquellas que presenten un formato circular. Una jaula cuadrada o rectangular ofrece al ave la posibilidad de sentir mayor seguridad. Los barrotes deberán tener una distancia adecuada entre sí, de manera que no sólo eviten el escape del pájaro, sino que lo proteja de apretarse el pico o las garras.
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