
Centrándonos en aquellos animales que viven en las regiones polares donde las temperaturas constantes siempre están por debajo de 0º podemos apreciar una enorme capacidad de adaptación. Los animales dentro de este hábitat desarrollan una serie de habilidades que facilitan su propio bienestar corporal y les ofrecen niveles apropiados de vida.
La genética también ha influido en aspectos anatómicos de ciertos animales adaptados a estos climas. A menudo, son animales con pelajes densos y espesos, pescuezos y patas cortos y un metabolismo adaptado para generar mayores cantidades de energía y preservar la temperatura. Como ejemplos de este tipo de animales podemos hablar de focas, pingüinos, osos polares y morsas.
Leer más »







