
Las abejas obreras son, como su nombre indica, unas trabajadoras natas. Estas abejas operarias entienden de disciplina, orden y metodología. Nacen a través de los huevos depositados por la abeja reina en uno de los tubos hexagonales que componen la colmena, y a partir de ahí comienza un ciclo vital de arduo trabajo.
A los 3 días nace una pequeña larva. Otros 3 días después, la larva recibe como alimento la jalea real, crece y se desarrolla. En los otros cinco días siguientes recibirá miel y polen también como alimento y continuará su desarrollo. Ya en el 8º día la larva ocupa todo el espacio interno del tubo (su crecimiento surge con varios cambios de piel) y comienza a tejer un capullo dentro del cual la larva se convierte en una pupa (en la actualidad el tubo está sellado con un tapón de cera), para finalmente acabar como insecto adulto.
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