Los peces de estanque requieren condiciones específicas para sobrevivir. El primer paso es realizar un diseño apropiado para garantizar una vida saludable a los peces. Uno de los requisitos fundamentales tiene que ver con la profundidad del estanque, aunque se deben tener en cuenta otros aspectos. Existen varios factores que pueden provocar la muerte a los peces de estanque.
Si el agua tiene niveles bajos de oxígeno los peces corren un gran riesgo de morir. Un dato a tener en cuenta es que el agua caliente contiene menos oxígeno que el agua fría. Es por esto que un estanque poco profundo puede llegar a calentarse muy rápido y poner en riesgo de muerte a sus peces.
La química del agua, la temperatura y la nutrición afecta en gran medida la salud de los peces de estanque. Las malas condiciones de vida pueden causar bajas en el sistema inmune de los peces que viven en el estanque. Además, los estos animales pueden sufrir estrés, lo que los predispone a contraer todo tipo de enfermedades. La mancha blanca es una enfermedad muy común y potencialmente letal.
La temperatura del agua regula la temperatura corporal de los peces de estanque. El metabolismo de los peces disminuye considerablemente durante los períodos de mucho frío y disminuyen su alimentación. En resumen, los cambios repentinos en la temperatura del agua del estanque y el estrés predisponen a los peces a contraer enfermedades. Conocer estos factores resulta fundamental para ofrecer las mejores condiciones a los peces del estanque.
