Si bien las convulsiones no son muy comunes en las chinchillas, un propietario de estas mascotas debe conocer de qué se trata y los riesgos que el animal puede correr al sufrirlas. Esta afección puede ser más común en chinchillas jóvenes o en aquellas que están embarazadas. Una deficiencia en la nutrición también puede provocar convulsiones en las chinchillas.
Las causas de las convulsiones en las chinchillas pueden abarcar diferentes factores tales como ciertas enfermedades, accidentes, golpes de calor, infecciones con fiebre, intoxicación, deficiencia de calcio, lesiones en la cabeza o hipoglucemia, sólo por mencionar algunas.
La manera más sencilla de determinar cuando una chinchilla está sufriendo convulsiones es utilizando una buena observación de los síntomas, los cuales incluyen un movimiento completo del cuerpo o temblor excesivo. La chinchilla agitará su cuerpo y en unos minutos se puede producir una parálisis o rigidez muscular. La mascota también se mostrará aturdida y puede correr alrededor de la jaula en círculos. Tan pronto como se observa alguno de estos síntomas, la consulta con un veterinario es inminente.
En cuanto a la prevención de las convulsiones que pueden afectar a una chinchilla podemos comenzar con elegir una mascota que no tenga antecedentes de esta afección. Esto podemos averiguarlo con la persona que nos está vendiendo la chinchilla. Luego los cuidados deben incluir una alimentación adecuada y equilibrada para evitar carencias nutricionales. Un veterinario especialista en roedores puede darnos los consejos adecuados para cuidar a nuestra chinchilla y prevenir esta y otras afecciones que ponen en riesgo su vida.
