
El adiestramiento de un gato para que responda a su nombre es bastante más complicado que el entrenamiento de un perro. Sin embargo, aplicando ciertas técnicas y cultivando la paciencia, se pueden lograr resultados sorprendentes. Hasta el gato más independiente puede llegar a responder al llamado de sus amos cuando ha sido bien entrenado.
Lo primero que debemos hacer es fortalecer nuestra relación con nuestro gato hablándole mucho y animándolo a que venga hacia nosotros. Si el gato responde, será ideal ofrecerle una caricia y palabras de aliento como refuerzo positivo. También podemos llamarlo con una golosina o alimento que no sea el que consume diariamente, lo cual puede resultar bastante llamativo para el gato y es posible que se acerque a nosotros a la brevedad.
Al mismo tiempo que lo llamamos por su nombre, pronunciamos una palabra clave que se relacione directamente con la golosina que le estamos mostrando. Cuando el gato nos observa, colocamos una de las golosinas en su plato vacío y volvemos a reiterar la palabra clave. Una vez que nuestra mascota asocia los llamados con las golosinas y el hecho de oir su nombre, acudirá normalmente cuando los premios hayan desaparecido.
Los gatos pueden aprender con mucha rapidez si están motivados. Se debe repetir este procedimiento varias veces e intentar con otros métodos, pero siempre diciendo su nombre e insistiendo en que venga hacia nosotros. El nombre ideal es aquel que lleve algún sonido especial que le pueda llamar la atención y ayudar en el proceso.