Una de las tareas más difíciles en el cuidado de una iguana se refiere a la confección de su vivienda. Las iguanas son tan sensibles que necesitan un entorno donde puedan mantenerse calientes. Además, el terrario debe ser lo suficientemente grande como para que el reptil pueda moverse con soltura y sentirse lo más cómodo posible. Se trata de imitar su ambiente natural en la mayor medida posible al confeccionar la vivienda.
Las iguanas experimentan un crecimiento más acelerado en las etapas tempranas de su vida. Es por ello que resulta fundamental conocer la especie y estimar el tamaño que logrará al ser un animal adulto. En función de estos detalles, optaremos por el terrario que tenga las dimensiones acordes.
La temperatura también es un factor de importancia. Para ello colocaremos luces de calor en la parte superior del terrario. Durante el día las mantenemos prendidas o movemos la pecera a un lugar externo donde pueda absorber rayos directos del sol. Por la noche, las iguanas necesitan oscuridad. Entonces debemos apelar a otros sistemas de calefacción tales como emisores de calor de cerámica.
Otra cuestión fundamental se refiere a la humedad. Varias veces al día debemos rociar el terrario y la iguana para que no se deshidrate. Por último, colocamos ramas y plantas que le sirvan a la iguana para trepar y explorar. Con estos consejos básicos, podremos albergar tranquilamente una iguana como mascota.
