Existen más de 800 especies de geckos y los hábitat de donde provienen varían desde selvas tropicales hasta áridos desiertos. Estos pequeños reptiles tienen la capacidad de caminar y trepar por cualquier superficie, incluso hasta quedar completamente patas para arriba. Al tener un gecko como mascota, se deben tener en cuenta ciertos cuidados especiales.
El terrario donde habita un gecko en cautiverio debe contar con un volumen de diez o veinte galones, dependiendo de la especie y tamaño del reptil. Si se trata de una especie del desierto, el sustrato debe estar formado por piedras y madera seca. En el caso de los geckos de especie forestal, colocamos arena y algunas plantas reales o artificiales.
Los geckos necesitan elementos que formen perfectos escondites. Si esta mascota tiene la posibilidad de esconderse en varios lugares, se sentirá mucho más segura y activa. Dado que la mayoría de estos reptiles son principalmente nocturnos, sólo saldrán de su escondite cuando las luces se hayan apagado. Para poder observarlos de noche, podemos colocar una luz muy tenue.
En cuanto a la alimentación de los geckos, se puede decir que su dieta se basa en ciertos tipos de insectos tales como grillos, gusanos y moscas. Los geckos son susceptibles a la deficiencia de calcio y vitamina D. Es por ello que los alimentos deben ser espolvoreados con un producto vitamínico que se puede obtener en cualquier tienda de mascotas.
El contacto con los geckos debe ser muy suave y cuidadoso, puesto que estos pequeños animales pueden sufrir la pérdida de una parte de su cola al asustarse. Si bien volverá a crecer, será mucho más suave y frágil.
