
La piel es similar al resto de órganos en nuestro cuerpo, es un organismo vivo y por ello, se ve afectada por una amplia variedad de agentes externos.
El viento, el agua, la tierra, son solamente algunos de los elementos naturales que pueden afectar el cuero de tu mascota, del mismo modo puede suceder con el tipo de dieta, los champús e incluso las veces con que le cepillas… todo esto puede afectar enormemente la piel de las mascotas, lo que eventualmente provoca la acumulación de grasas, un olor desagradable y acentuación de la caída del pelo.
¿Cómo afecta el medio ambiente?
Comenzando con los factores externos, la interacción de tu mascota con los elementos naturales puede agravar la condición de su pelo. Por ejemplo, el contacto con el agua o el barro, si se descuida y no se limpia, entonces la acumulación repercutirá de forma negativa.
Lo recomendable es sin importar la raza de tu mascotas – las exóticas requieren mayor cuidado y atención, debes actuar inmediatamente, como si se tratase de un niño que ha salido a jugar y que se ha mojado.
Así que procura secarlos, limpiarlos tanto del cabello como de sus patas.
Por otro lado, la condición corporal de tu mascota también afecta el pelaje. Como los animales con pelo largo y rizado, son aquellos que mayor atención requieren, pues de no hacerlo, se compromete el brillo de su pelaje, y de empeorar podrían presentarse enfermedades cutáneas.
Recomendaciones:
- Los expertos recomiendan el uso cotidiano de productos veterinarios. Estos favorecen el pelaje de tu mascota.
- Tratamientos dermocosméticas. Shampús acordes a una raza especifica. Ej: en el mercado existen jabones, shapús y talcos diseñados exclusivamente para el cuero de los Sharpeis, una de las razas más delicadas del planeta.