Los silbatos para perros existen desde hace muchos años. Estos pequeños objetos emiten un sonido en una frecuencia que el oído humano no puede detectar, pero sí pueden hacerlo los perros. Un silbato puede utilizarse para varios tipos de comandos y entrenamientos. Para adiestrar a un perro mediante la utilización de silbatos se deben tener en cuenta ciertas técnicas.
Para comprobar qué tan fuerte suena el silbato lo conveniente es probarlo cuando el perro se encuentra dormido. Un soplido sólido bastará para ver si el perro tiene una reacción inmediata. En caso de que no haya una respuesta, se puede ajustar la frecuencia hasta encontrar aquella con la que el perro pueda reaccionar.
Al momento de entrenar a un perro con silbato se deben tener en cuenta los siguientes pasos. Como primera medida se le indica un comando al perro mediante palabras, pidiéndole que se siente o que se acueste. Habiendo dicho el nombre de nuestro perro, seguido por la orden, terminamos con tres silbidos cortos del silbato. Es importante que los tres sonidos sean aproximadamente iguales en volumen y longitud. Repetimos este entrenamiento tantas veces como sean necesarias hasta que nuestro perro asocia el comando con los sonidos del silbato.
Luego de un tiempo iremos quitando las palabras, puesto que con las repeticiones el perro es capaz de identificar la orden sin escuchar las palabras. Sólo será cuestión entonces de ser pacientes y repetir estos pasos tantas veces como sean necesarias hasta que el perro se acostumbre a la nueva modalidad de entrenamiento.
