
Los perros necesitan ser vacunados con el fin de evitar diversas enfermedades. Las vacunas son una versión muerta o debilitada de virus que se inyectan al perro para estimular la creación de anticuerpos que bloquean la enfermedad. Pueden ser una gran ayuda para prevenir la propagación de afecciones muy contagiosas y mortales como la rabia, el moquillo, la hepatitis y el parvovirus.
Al aplicar una vacuna pueden ocurrir efectos secundarios en el animal, que incluyen reacciones alérgicas, fiebre baja, dolor, sistemas inmunes suprimidos, abortos en hembras preñadas, dolores musculares y decaimiento de la energía. Estos efectos y la posibilidad poco frecuente de que no funcione la aplicación, debe ser equilibrada contra los beneficios que se obtienen al prevenir enfermedades mostales.
Hoy en día existen muchos debates entre los veterinarios sobre las fechas de vacunación y la necesidad de un refuerzo anual. Según algunos especialistas, una administración regular de estas sustancias podría tener graves consecuencias. La esperanza de vida de los perros puede llegar a disminuir en algunos casos, o puede conducir a la supresión del sistema inmunológico en otros. La demanda actual es la de proporcionar la protección con un mínimo de tres años.
La vacuna contra la rabia ha sido la más exitosa en los últimos tiempos. Ha dado lugar a la mejora en la salud de los perros. Siempre será eficaz mientras se la aplique en el momento debido. Las vacunaciones muy frecuentes pueden conducir a graves problemas de salud como la tiroides, problemas cutáneos y alergias. El veterinario será quien te guíe para saber qué vacuna requiere tu mascota.