Un gato agresivo puede manifestarse de muchas maneras. Comprender e identificar cada tipo de agresión, así como las causas de dichos comportamientos, resulta de suma importancia para encontrar la manera de lidiar con el problema y detener las conductas agresivas.
Una de las formas más comunes de agresión felina puede ocurrir entre dos o más gatos. Generalmente este tipo de manifestación se produce debido a un reto entre gatos por una posición social o jerarquía. La expresión de un gato agresivo con otro de su especie se puede observar en su mirada fija, los ojos bien abiertos, las orejas hacia atrás, elevación del lomo, las patas delanteras encojidas hacia abajo. En resumen, dispuesto a realizar un golpe al otro gato.
Otro tipo muy común de agresión que puede manifestar un gato se produce cuando tiene miedo a determinadas situaciones. Los gatos pueden desarrollar miedo a ciertas personas, lugares, ruidos, olores, animales, o cualquier otro indicador que lo motive a reaccionar violentamente. El cuerpo presentará una mezcla entre una posición defensiva y determinadas señales agresivas.
Muchas veces nos ocurre que al acariciar un gato reacciona con una mordida o rasguño. Este tipo de conducta se observa más en gatos cachorros o jóvenes enérgicos. Acariciar un gato y recibir una mordida como respuesta puede ser muy sorpresivo y doloroso. Ciertas señales como un movimiento activo de la cola, o la dilatación repentina de las pupilas de sus ojos pueden advertirnos sobre algún tipo de reacción violenta, por lo que lo conveniente es dejar las caricias para otro momento.
