
La tortuga de caja es una especie que proviene de dos zonas bien definidas: Asia y Norteamérica. La característica que la distingue de otro tipo de tortugas es su caparazón en forma de cúpula y con una especie de bisagra en su base, permitiéndole cerrarlo completamente y escapar de los depredadores.
Dependiendo de su lugar de procedencia, las especies de tortugas de caja presentan ciertas variaciones en su apariencia y comportamiento. Si decides tener uno de estos ejemplares como mascota, ten en cuenta que el hábitat ideal para su desarrollo será siempre al aire libre. Se trata de un animal que requiere de mucha iluminación solar para lograr un crecimiento saludable.
Si cuentas con un buen espacio dentro de tu jardín, la tortuga de caja podrá disfrutarlo plenamente. Delimita su espacio con un corral que se encuentre ubicado de manera tal que el reptil pueda absorber gran cantidad de rayos solares durante la mañana. En el mismo sitio puedes sembrar algunas plantas que le servirán como alimento: repollo, perejil, lechuga, alfalfa, entre otras.
El lugar de origen de cada una de las especies cuenta con un tipo de clima diferente. Debes conocer de dónde proviene el ejemplar que has elegido criar para determinar la temperatura que estará dispuesta a tolerar. Si se trata de una variedad proveniente de climas muy cálidos, seguramente necesitará un lugar donde refrescarse y se lo puedes ofrecer construyendo un pequeño estanque en su espacio.