
Aunque no puede precisarse el tiempo exacto de su origen, puesto que hasta el siglo XVIII se lo había considerado únicamente como un animal de trabajo, el Collie de pelo largo o Rough Collie es uno de los más antiguos perros entre la variedad de pastores escoceses. Fue a principios del siglo pasado cuando los Collies empezaron a llamar la atención. Eran entonces animales de menor talla y de cabeza más corta que los actuales.
La fama de esta raza se ha visto acrecentada por su inteligencia, lo cual le ha permitido adaptarse a las funciones de perro policía, guardián, de caza, hasta inclusive como actor de cine (quién no recuerda la película de Lassie). Su belleza de líneas, su expresión vivaz y atenta, y su aspecto digno e impasible, lo han hecho entrar en la categoría de perro de lujo o de compañía.
Algunas características esenciales de su raza:
La cabeza es alargada. Los labios son delgados y apretados. Sus mandíbulas son potentes, bien delineadas y con dientes de buen tamaño. Los ojos medianos, almendrados y de color castaño oscuro. Las orejas son pequeñas, triangulares, llevadas hacia adelante en su estado normal y alzadas cuando el perro está alerta a algún peligro.
El pelo es abundante, largo, espeso y áspero al tacto. Admite tres tipos de tonalidades: arena y blanco, tricolor y azul mirlo. Todos estos pelajes van acompañados por las manchas blancas típicas de esta raza en mayor o en menor proporción: ya sea en un collar completo o parcial, en el pecho, en las piernas o en la punta de la cola.
La talla es de 56 a 61 cm en los machos y de 51 a 56 cm en las hembras. El peso aproximado es de 20 a 29 kg en los machos y de 18 a 25 kg en las hembras.