
El Pekinés, también llamado “perro león”, es originario de China en tiempos de la antigüedad. La cara plana es una de las características más evidentes de esta raza. Tiene un cuerpo compacto, con un mayor volúmen en los cuartos delanteros en comparación con los traseros. Además se distingue por su manera de caminar: no es común que se apresure por ningún motivo.
Cuenta con una extravagante doble capa de pelo, ofreciendo la apariencia de un león. El pelaje de la base es suave, mientras que la capa exterior es gruesa y recta. Puede ser de cualquier color, con o sin manchas, no obstante su nariz, sus labios y el contorno de ojos son siempre de color negro.
En cuanto a su temperamento es independiente y valiente. También es terco y dogmático, fácilmente puede entrar en luchas de poder con su dueño. El Pekinés es muy dedicado a su familia aunque no muestre afecto hacia el exterior. Se trata de una raza animada, juguetona y de buen trato con los niños mayores. No le gusta ser perturbado mientras duerme o durante su alimentación. Siempre desconfía de los extraños por lo que significa una buena ayuda en la vigilancia, a pesar de su tamaño.
El peso puede variar de 3 a 6 kg y la altura de 15 a 25 cm. No suele haber grandes variaciones entre macho y hembra. Su vida útil es de 13 a 15 años.
Para mantener el buen estado del pelaje de un Pekinés es recomendable cepillarlo diariamente como corresponde hacer con todas las razas de pelo largo. Sus cuartos traseros pueden llegar a ensuciarse en las salidas, por lo que también sería óptimo bañarlo con cierta frecuencia. Es un perro ideal para vivir en departamentos y no requiere de mucho ejercicio físico. Un dato interesante es que debido a su hocico corto es propenso a los ronquidos.