Los erizos pueden resultar excelentes mascotas siempre y cuando se le brinden los cuidados necesarios para mantenerlo activo y saludable. Al momento de elegir un erizo hay ciertos detalles a los cuales deberíamos prestar atención para aumentar las posibilidades de que se trate de un animal sano. Si bien algunos problemas de salud podrían desarrollarse en una etapa posterior, al menos nos aseguramos que desde el principio no sufra enfermedades.
Una de las cosas que debemos observar son los movimientos y actividad del erizo. En general se trata de un animal curioso y activo. Pondremos atención a su andar: es importante que no tiemble o se encuentre rengo. Es muy normal que el erizo se haga como una bola al estar en presencia de gente extraña.
Cuando ha entrado en confianza y vuelve a su posición normal, continuamos con la observación de cada una de las partes de su cuerpo. Los ojos deben ser claros, brillantes y libres de enrojecimientos o secreciones. La piel alrededor de los ojos y la nariz deben estar secas y limpias, sin signos de secreción alguna.
Escuchamos su respiración, la cual debe ser de total armonía. Miramos sus oídos, que deben estar libres de acumulación de cera. Revisamos el vientre y cada una de las partes restantes para constatar que la piel se encuentre sana. En resumen, debemos notar la condición general de salud en el cuerpo.
