
Tener un perro como mascota requiere tomar ciertas responsabilidades. Nuestro amigo puede tener determinadas conductas agresivas y reaccionar propinando una mordida, tanto a sus dueños como a cualquier persona que transite por la vía pública. Las mordidas pueden tener diferentes niveles de gravedad, pudiendo en ocasiones hasta causar la muerte de la víctima.
Es nuestro deber como dueños de estos animales, colaborar en su adiestramiento para evitar este tipo de conductas. La responsabilidad crece aún más si tenemos niños en nuestro hogar, quienes pueden resultar víctimas fatales en un enfrentamiento de estas características. También es cierto que determinadas razas son más propensas a reaccionar de una u otra manera.
Sabemos que durante los primeros meses de vida del cachorro es el momento ideal para adiestrar al perro y enseñarle conductas amigables y sociables. Durante el proceso de enseñanza-aprendizaje se puede implementar algún tipo de premio para que la mascota asocie su conducta con algo positivo.
Lo ideal sería evitar que el perro reaccione con una mordida ante un humano. Pero en caso de que esto ocurra, resulta muy importante que la mascota cuente con un buen estado de salud y las vacunaciones en regla. De esta manera se puede evitar el contagio de ciertas enfermedades de gravedad como por ejemplo la rabia.