
Al momento de elegir un ave como mascota debemos saber que éstas pueden padecer ciertas enfermedades, manifestando los síntomas a través de sus plumas. Como primer medida es positivo conocer estos tipos de afecciones y sus manifestaciones para poder detectarlos y aplicar el tratamiento adecuado a cada caso.
Las plumas son una de las partes más importantes del cuerpo de las aves, y constituyen la cubierta corporal que les permite controlar y mantener su temperatura. Las plumas no son todas iguales, sino que existe una variedad de ellas en cada pájaro. Para renovarlas cuando se encuentran deterioradas, lo hacen a través de un proceso de muda, que generalmente ocurre una o dos veces por año. También puede ocurrir una “falsa muda” cuando el ave pierde su plumaje fuera de la época de muda, hecho que suele ocurrir debido a las altas temperaturas ambientales.
Entre las enfermedades que pueden afectar las plumas de las aves se puede mencionar la caída provocada por parásitos internos. Al sentir que le pica profundamente todo el cuerpo, el ave pretende calmarlo dándose picotazos y de esta manera rompe muchas de sus plumas.
También puede ocurrir un cambio de color que generalmente se deben a una mala alimentación y escasa nutrición. Incluso las plumas pueden crecer torcidas o desordenadas. Algunas otras afecciones pueden ser causadas por virus o bacterias.
Pero además de estas enfermedades, las aves pueden padecer otras de procedencia congénita, como por ejemplo el quiste folicular, que se da cuando las plumas nacen hacia adentro, o la enfermedad del crisantemo, que provoca el cese repentino del crecimiento de plumas.