
Todos los extremos son malos, y en el momento que acumulamos demasiadas presiones emergen las enfermedades, el mal humor y los dolores musculares, entre otros. Los animales domésticos también pueden sufrir de estrés, sin embargo ellos, por la gracia de la naturaleza, tienen mecanismos para disipar las tensiones.
Los perros, por ejemplo, corren como una liebre. Esto les ayuda a drenar el exceso de adrenalina. Los humanos pueden aprovechar para correr con su mascota; es decir, tomar a su perro, colocarle su pechera y correa y salir a trotar un rato al parque. ¿No desea correr, o no se siente con ánimos de correr? Simplemente, camine. Le hará bien.
En el caso de los gatos, en el momento que están estresados o demasiado intranquilos, se suben aquí y allá. Saltan, al parecer, sin razón. Para sus dueños resultará difícil emularlos, sin embargo lo que sí pueden realizar es buscar sus juguetes —ratones de trapo o de goma, pelotas— y divertirse con el minino. Hay que dar rienda suelta a la imaginación y dejar salir ese niño que todos llevamos dentro. Al final, habrá pasado un rato divertido con su gatito y terminará relajado. Recuerde que la risa es un remedio valioso para diversos males; sobre todo, si hablamos de estrés y presiones.
Estamos hablando de deshacerse del excedente de energía para no caer en depresiones, pensamientos negativos, mal humor. Puesto que es necesario despejar esa adrenalina de más que producen las preocupaciones.
Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Varios argumentos sustentan la afirmación. Uno de ellos se refiere al hecho de que el perro, por muy mal que lo trate su amo en determinado momento, le guarda fidelidad. A pesar de que, no importa por qué, los humanos alrededor lo dejen solo o no le presten atención, la mascota no dejará de saludarlos efusivamente en el momento que llegan, ni dejará de ladrar y retozar a su alrededor. Eso sí, puede que en ocasiones se eche en un rincón, a pasar su desconsuelo.
Los humanos pueden aprender a darse de manera espontánea y desinteresada, tal cual lo hace el perro. A no encerrarse en los problemas, sino, por el contrario, salir con los amigos, conversar, tomar aire fresco. Eso equivaldría a los retozos de un can alrededor de su dueño o al frotar de los gatos por las piernas o cualquier parte del cuerpo que les quede cerca.
Aspectos relevantes
- Raras veces los animales pierden la “esperanza”. Es decir, ante un hecho imprevisto, un perro, por ejemplo, busca instintivamente resguardar su vida y confía en que su amo o alguien de la casa vendrá a ayudarle. Esto quiere decir que no se dejan morir, lo cual pueden imitar los humanos, tratando de estudiar la situación antes de iniciar a lamentarse y decretar que “todo está perdido”
- La relación que se desarrolla entre la mascota y los niños de la casa es profunda. Ellos llegan a comprender en el momento que tienen hambre, en el momento que desean jugar, salir al parque o en el momento que quieren un buen baño.
Vía | El Universal