Tener una mascota no se trata solo de jugar, salir a pasear y divertirse. Además de los cuidados que implica estar a cargo de otro ser vivo, existen responsabilidades de convivencia con nuestros vecinos.
Tener animales viviendo en nuestra casa también implica respetar a nuestros vecinos. No importa si se vive en casa o en apartamento, los deberes son iguales.
Ruidos molestos
Los vecinos pueden lamentar particularmente los ruidos fuertes que producen nuestras mascotas, especialmente los perros.
Por ello, hay que educar a la mascota para que no sea ruidosa, castigando los ladridos constantes y premiando una conducta silenciosa.
Si se vive en apartamento, se pueden elegir razas de perro que no ladren demasiado y tengan un temperamento tranquilo.
Excrementos en las calles
Normalmente, los perros son acostumbrados a salir a la calle para hacer sus necesidades. Sin embargo, esto no quiere decir que las vías son una gran caja de arena donde dejar los excrementos de las mascotas.
En varios países, los dueños de mascotas que dejan excrementos en las calles son penados con multas. Aunque se encuentre en un país donde esto no es multado, es cuestión de sentido común. A nadie le gusta tropezarse con los desechos de nuestra mascota.
Olores molestos
Algunos dueños de mascotas que viven en apartamentos no mantienen la higiene necesaria para evitar los olores que éstas pueden ocasionar.
En el caso de los gatos, es necesario mantener la caja de arena siempre limpia, ya que la orina de estos animales tiene un olor especialmente penetrante y desagradable.
Ante animales peludos, se debe aspirar la casa con frecuencia, para evitar que el pelo y la cutícula que dejan en muebles y pisos produzca olores.
Igualmente, debe mantenerse a las mascotas alejadas de la ropa, ya que pueden impregnarla de su aroma natural.
Animales peligrosos
Los perros muy grandes de carácter agresivo pueden resultar intimidantes para algunos vecinos. Incluso, podrían ser causantes de graves incidentes si deciden atacar a alguien.
Por ello, es necesario mantener a estas mascotas con bozal al salir de la casa, y pasearlas con una correa corta que permita manipularlos adecuadamente en lugares estrechos o con mucha gente.
