Las aves silvestres pueden acceder a los arroyos o charcos de lluvia para poder bañarse. Por el contrario, las aves criadas en cautiverio no tienen esta posibilidad, y es nuestro deber ofrecerles la manera de acceder a un cuidadoso aseo. Con cierta frecuencia resulta necesario bañar a nuestras aves para quitar el exceso de grasa y mantener sus plumas limpias y humectadas.
Para poder hacerlo debemos preparar un ambiente especialmente climatizado y sin corrientes de viento, y el mejor horario para bañar al ave es durante la mañana. De este modo le damos tiempo a secarse bien antes de ir a dormir por la noche.
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