
Aunque existen muchos parásitos y su clasificación de peligrosos es una cuestión subjetiva en muchos casos, tanto las larvas de moscardones como la solitaria son dos de los parásitos más temidos entre la fauna y el ser humano.
Existe varios tipos de larvas de moscardón, desde aquellas de enorme tamaño y color verde azulado en fase parasitaria hasta las más típicas. Una de ellas es la Cochliomyia hominivorax que posan en las heridas de hombres y otros mamíferos depositando sobre ellos centenares de huevos en poco tiempo. Suponen una amenaza para el organismo atacado sea humano o no. La herida aumenta y comienza a desprender un terrible olor. En una fase media se consigue ver movimiento en su interior. Si la persona no acude a un médico es capaz incluso de morir en el acto.La solitaria tampoco es un bicho muy querido. Suele ser un parásito intestinal por lo que es difícil de detectar. Sucede cuando el hombre ingiere comida cárnica infestada, contaminada o en mal estado. Puede alcanzar hasta 10 metros en el intestino delgado en el caso de la saginata y 7 metros en el caso de la solium. Los adultos, hermafroditas, producen millares de hueves y pueden vivir durante décadas. Son altamente mortales.