El tatuado de peces es una práctica que se origina en Taiwán, y que se ha popularizado en China y Singapur desde hace más de 5 años.
Los peces por lo general son marcados con motivos de flores o símbolos de suerte, con la finalidad de aumentar su valor en el mercado.
Muchas personas adquieren estas mascotas dejándose llevar por la novedad que implican. Sin embargo, asociaciones de protección animal denuncian el tatuado de estos animales como crueldad.
Kati Loeffler, del Fondo Internacional para la Protección de los Animales, aseguró en una entrevista concedida a la agencia Efe que este procedimiento resulta muy doloroso para los peces.
Indicó que el láser, la aguja y las tintas utilizadas producen una inflamación en la piel del pez, y que ésta toma varios días en sanar.
Sin embargo, los tatuadores de peces afirman que no utilizan tintas en el proceso y que la marca se realiza en las escamas, por lo que no produciría dolor.
También advierten que el tatuaje desaparecería cuando el pez mude las escamas, por tratarse de una decoración superficial.
Las asociaciones de protección animal también han esgrimido, en oposición a esta práctica, la extrema sensibilidad de los peces a la manipulación humana.
Mientras los animales como perros y gatos pueden manejarse con facilidad sin que esto les cause dolor, los peces sufren traumas al ser manipulados, por lo que el daño de los tatuajes es aún mayor.
