
Una cosa que nunca falla en sacarme una sonrisa, es cuando mi pequeño gato corre a dormir encima de mi perro. Seguro que esto le sucede a muchos dueños felices de perros y gatos, y lograr una interacción así es bastante sencillo, solamente se requiere conocer algunos trucos del oficio.
Contrario a las caricaturas de perros y gatos que veíamos de niños, los perros y gatos no solo se toleran unos a otros, sino también se aman y de ti depende lograr la perfecta interacción.
Lo cierto es que no todo comienza de esta forma. Al principio la tarea puede resultar difícil y requerirá además de mucha paciencia de tu parte, comprensión.
Veamos algunos puntos interesantes:
- Bajo ninguna circunstancia se debe forzar la interacción.
No intentes poner a tu gato frente a tu perro, o encerrarlos en el mismo espacio para ver que sucede… permite que tomen su espacio y su tiempo, con el paso de los días el gato descubrirá que su vecino canino no es una amenaza.
- Recuerda que los perros son animales de caza.
A tomar en cuenta. Pues aunque tu perro parezca un ángel de 4 patas, recuerda que sus genes provienen de una familia que se ganaba la vida cazando animales de menor tamaño.
- Supervisa.
Dales su espacio, pero siempre atento a las reacciones de ambos.
- Consigue un ‘ejemplo modelo’.
Una muy buena idea es conseguir un perrito que conozcas que es amigo de los gatos, y llevarlo a tu casa para que juegue con tu perro pero con el objetivo de que el sirva de ejemplo.
No es nada extraño que perros y gatos sean grandes amigos. Tomate el tiempo para lograr una presentación adecuada, pues de ello depende el resto de años por venir.