
El perro callejero es aquel que no tiene un hogar donde vivir y deambula por las calles para conseguir comida y refugio constantemente. Las condiciones de vida por las que atraviesa lo hacen diferenciarse de aquel que habita una vivienda acompañado de una familia que lo cuida.
Uno de los detalles distintivos del perro callejero es que no tiene un territorio definido. La mascota que se cría en una casa de familia, considera dicho espacio como su terreno y lo defenderá de las personas extrañas. En cambio, el perro de la calle generalmente no manifiesta agresión territorial contra la gente que se encuentra deambulando, ya que no lo toma como su territorio, sino como un área de residencia.
Los perros callejeros suelen ser de un cruce de razas o mestizos. Algunos nacen en el seno de una familia y luego son abandonados, y otros son de generaciones de perros que viven en la calle, con lo que se modificará su conducta dependiendo de su procedencia. El perro vagabundo como se lo llama, se pasa el día trabajando para conseguir alimento y buscando algún lugar donde pueda refugiarse de las temperaturas extremas y de los peligros que implica vivir en la calle.
Para el perro que vive en la calle, cada día de su vida se transforma en una aventura. En ocasiones se forman “bandas” de perros y se relacionan sólo entre ellos, escapando de las personas que se les acercan. Sin embargo, también puede llegar a ocurrir que por miedo o algún otro factor este animal se manifieste agresivo, por lo que será recomendable no tocarlo.