Todas aquellas personas que tienen una tortuga como mascota y no saben como responder ante algún accidente o lesión grave, deberían ponerse al tanto de los primeros auxilios que podrían ofrecerle llegado el caso, los cuales muchas veces significan la diferencia entre la vida y la muerte de un animal.
En el caso de un problema grave en las vías respiratorias lo primero que se debe hacer es comprobar si la tortuga es capaz de respirar libremente y verificar que no existen obstrucciones en la boca. También es importante observar si se han producido fracturas faciales que obstaculizan la respiración. Con mucho cuidado, quitar cualquier obstrucción percibida.
Cuando se produce un sangrado importante es vital detener inmediatamente la hemorragia mediante la presión. Si la tortuga ha perdido mucha sangre, se recomienda asistir a un veterinario tan pronto como sea posible. Mientras tanto, resulta fundamental mantener tranquila y cálida a la mascota.
La tortuga puede tener tres tipos de heridas. La primera de ellas se denomina limpia, la cual es producto de alguna intervención quirúrgica. Las contaminadas son las que se producen en un choque traumático. Y las últimas denominadas sucias, son aquellas que se producen con el correr de los años y las que tienen pus en abundancia.
Para estimular la cicatrización de las heridas se puede utilizar un poco de miel, cuyos componentes son ampliamente efectivos para este fin. El vendaje es una buena idea para estabilizar la herida.
