El entrenamiento de un perro implica varias cuestiones a tener en cuenta, comenzando por entender las razones que motivan ciertos rasgos específicos de su comportamiento. Muchas personas ignoran que una parte muy importante del adiestramiento tiene que ver con la socialización. El concepto de socialización implica exponer al perro a la mayor cantidad posible de eventos, situaciones y ambientes como sea posible.
Los perros que no están debidamente socializados en una edad temprana tienden a tener miedo ante situaciones nuevas o desconocidas, lo que podría provocar en el peor de los casos ciertas conductas agresivas o defensivas. Es por ello que siempre se recomienda comenzar con la socialización y adiestramiento cuando el perro es aún cachorro.
Para socializar al perro se debe comenzar poco a poco. Lo primero que podemos hacer es ofrecerle un paseo diario para que vaya conociendo diferentes lugares. Lo ideal es acudir a una zona donde haya una gran cantidad de personas, como por ejemplo un parque. Tal vez durante las primeras veces será necesario apelar al uso de correa para prevenir cualquier tipo de inconvenientes.
Sin embargo, antes de comenzar con la socialización a nivel exterior, se debe trabajar dentro del hogar en cuanto a la integración con cada uno de los miembros de la familia. El entrenamiento de un cachorro será mucho más sencillo en el sentido de su amplitud para aprender cosas. Teniendo en cuenta que no todos los cachorros son capaces de entender una orden de inmediato, el entrenamiento requiere de mucha paciencia y consideración.
