
El varano es un género de lagartos que comprende aproximadamente unas 30 especies. Se trata de reptiles de gran tamaño, pudiendo llegar a medir hasta tres metros cuando llegan a ser adultos. No son muy comunes como mascotas, pero se pueden encontrar personas que han optado por cuidar de este exótico animal ofreciéndole las condiciones adecuadas para su vida en cautiverio. Su lugar de procedencia son las zonas más desérticas de cada continente.
Cada una de las variedades que abarcan los varanos cuentan con una gran mandíbula. Cuentan con una larga lengua utilizada como medio olfativo para buscar presas y detectar peligros. Las patas son fuertes y están provistas de robustas garras que le permiten moverse a una gran velocidad. Estos lagartos tienen la capacidad de ingerir animales grandes y enteros.
Los varanos se encuentran entre los lagartos más antiguos. Si bien son básicamente animales terrestres, algunas especies son buenos nadadores y otros tienen la capacidad de trepar árboles. Al momento de elegir uno como mascota tengamos en cuenta que el tamaño depende de la variedad, por lo que el terrario deberá ser acorde a su longitud. Elementos que no pueden faltar en su habitáculo son un recipiente con agua, algún lugar donde pueda bañarse, ciertas rocas donde el animal pueda recostarse y al menos una rama lo suficientemente gruesa como para que pueda trepar en ella.
En cuanto a la alimentación, estará centrada en insectos e invertebrados. Cuando todavía es pequeño, el varano puede consumir grillos, cucarachas, saltamontes, entre otros. Al crecer irá incluyendo ratones y otros roedores y todo tipo de invertebrados. Es un animal de gran apetito y consumo excesivo.