
A menudo acostumbramos a ver numerosos golpes protagonizados por el deporte de excelencia en los Estados Unidos, el fútbol americano. El fútbol americano es un deporte físico muy intenso capaz de producir lesiones físicas durante la mayoría de sus partidos.
Hace varias años se quiso indagar sobre las secuelas del fútbol sobre el cerebro de los deportistas. Un examen con 15 jugadores de fútbol americano encontró que 11 tenían cicatrices en el cerebro. En 1997, los especialistas en neurología de la Universidad de Helsinki, Finlandia, 15 jugadores de fútbol se sometieron a una resonancia magnética. La muestra indicó que 11 de ellos- más del 73% – tenían cicatrices en el cerebro, cuyo origen se puede deber a los golpes propiciados codos y cabezazos durante los juegos.