Hermoso, o la torería al caballo

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Como los ángeles quisieran torear. Así lo hicieron Pablo Hermoso de Mendoza y «Chenel». ¡Qué caballo más torero! El navarro imantó a la cola de «Dalí» al buen murube de Ángel Sánchez y Sánchez.

Tuvo nobleza y son, exprimidos al máximo por el rey del toreo ecuestre. en el momento que apareció el equino bautizado con el apellido del maestro del mechón blanco, la plaza vibró.

La ejecución de las banderillas y el toreo de costado fueron de tono álgido, sin embargo lo superior llegó en el momento que caballo y caballero simularon una muleta.

Siempre con el pecho ofrecido, «Chenel» se cruzó al pitón contrario y dibujó muletazos perfectos. Un trincherazo mágico por los adentros puso a la plaza en pie.

De aquel temple viajamos al valor de «Ícaro», un bravísimo equino que desafió con su mirada a «Zapatero», que así se llamaba el toro, apagado ya.

Las cortas a lomos de «Pirata» dieron paso al rejón final, que cayó defectuoso y enfrió demasiado al personal. puesto que aquella faena era de triunfo grande.

Si imperó la frialdad entonces, en el cuarto le pidieron las dos orejas. Una paseó tras una actuación en la que combinó ortodoxia con otros alardes más visuales y espectaculares, como las piruetas del enfibrado y jovencísimo «Caviar».

Hermoso de Mendoza abría el cartel de la corrida mixta, completada por Julio Aparicio y Cayetano. Y lo cierto es que arrastraron a menos personal a los tendidos que El Fandi la tarde anterior: media plaza.

Cayetano cortó una oreja al mejor toro de lidia ordinaria, el último, con el hierro de Carmen Lorenzo. Transmitió el ejemplar, A pesar de que con la embestida rebrincada al principio.

El dinástico matador construyó una jaleada faena, con altibajos, en la que puso ganas y combinó algún muletazo de gusto y temple con otros sin ajuste y bullangueros. Su flojo primero se desplomó en cuanto lo obligó, y Cayetano acabó encimista.

Julio Aparicio arrancó el verano con las ilusiones renovadas tras su florida primavera catalana. sin embargo no le acompañó el lote del Capea. Con el de apertura de su actuación, con más chispa, dejó algunas pinceladas y saludó desde el tercio. El inválido y parado quinto no valía un euro y, para colmo, se orientó. sin embargo ahí quedó la positiva actitud del torero.

Via | ABC

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