
En la segunda parte, Portugal se mostró con intenciones de vencer. El resultado final no se mostró a favor de ninguno, ambos equipos, Brasil y Portugal, obtuvieron un justo empate por un excelente rendimiento. Sobre todo por Portugal, que obtuvo un día extra de descanso por su rendimiento en el campo que agotó todas sus energías.
Ambas selecciones lograron sus objetivos. El empate garantiza el pase a los dos equipos a la conquista de sus objetivos. El Brasil se mantuvo en primer lugar del Grupo G y Portugal aseguró la calificación para los 8º de final sin tener que hacer cuentas de goles como Costa de Marfil y Corea del Norte.
Portugal hizo un primer partido más débil, mostrándose demasiado asustado con el adversario, y no era para menos. En una segunda parte se hicieron varias correcciones que mostraron un mayor entusiasmo y hambre de goles.Por desgracia, al final del partido ambos terminaron con los marcadores a cero y en juego desinteresado en el que ambos salen beneficiosos.
Carlos Queiroz realizó varios cambios en el equipo, mostrando una gran preocupación con el Brasil y apostando, con claridad, en una contención y velocidad en el contra-ataque. Con el empate para ambos, el ritmo disminuyó y ambos equipos comenzaron a relajarse desde la primera mitad del partido. Brasil jugaba calmado, moviendo la bola sin demasiado rumbo, entre sus propios jugadores haciendo un pase a pase para ganar cierto tiempo. Portugal intentó oportunidades aprovechando su velocidad. Pero solo Fábio Coentrão lo logró llevando el peligro al área rival, en los minutos 14 y 17 del primer partido.
En el minuto 24, Danny lanzó a Cristiano Ronaldo, pero cuando se quedó solo, Juan le cortó la pelota con la mano. Brasil respondió 6 minutos después tras una asistencia de Ricardo Carvalho pero Eduardo hizo una gran defensa y despejó la zona de peligro. Se demandó un penalti que no fue indicado.
En el minuto 39, Ricardo Carvalho y Ricardo Costa volvieron a fallar, dejando a Fabiano de lado. El juego tenía más ritmo y los ánimos de los jugadores crecieron. Pero todo quedó en vanos intentos.
En el segundo tiempo la disposición de Portugal fue más objetiva. Tenía más velocidad, más firmeza y comenzó a ser un equipo peligroso. Cristiano Ronaldo realizó lanzamientos en profundidad que hicieron temblar al equipo rival. A los 48 minutos Lúcio tuvo su intento de gol. A los 60, Raul Meireles lo intentó, pero Julio César le paró los pies. Ya en los minutos de descuento Portugal volvió a crear peligro pero no marcó.