
Se acabaron las excusas. Los hombres importantes del pelotón deberán demostrar que el Tour de Francia es la carrera más grande para salvar su prestigio, algo dañado en las últimas semanas.
Y qué mejor que la alta montaña para solucionar el problema. Llegan los Alpes y con ellos, el espectáculo.
Después de dos semanas, el Tour de Francia llega a la alta montaña, a las etapas que se presumen más emocionantes, y lo hace con más ganas que nunca.

Hasta ahora, la carrera se ha carecterizado por un trayecto suave que a pocos aficionados del ciclismo parece haber seducido. Los mismos que todavía guardan un ápice de esperanza con la definitiva semana.
Si bien es cierto que el Astana parece no tener demasiado rival en este Tour con Contador y Armstrong como pilares del equipo, nunca se sabe.
Los Alpes son los Alpes y todo puede pasar. Hombres importantes como Andy Schleck (sobre el que está depositadas casi todas las esperanzas de los aficionados de desestabilizar al equipo de Bruyneel), Carlos Sastre o Cadel Evans, deberán demostrar por qué tienen nombres propios en el pelotón.
Los Pirineos dejó con hambre de espectáculo a todo el mundo. Apenas hubo un ataque, el que protagonizó Contador y que le sirvió para colocarse segundo en la general. sin embargo nada más. Todos los rivales del de Pinto se han limitado a alabar al Astana y a guardar energías de cara a la definitiva semana.
Pues bien. La traca final del Tour de Francia llega este domingo y tiene su mecha en los Alpes, donde se espera que ninguno de los favoritos tenga la pólvora mojada. Ellos y el resto del pelotón pronto se tendrán que poner la pilas, concretamente en el kilómetro 8, donde emerge la primera ascensión del día, la Cota de Rafour, de tercera categoría, como la tres siguientes, Etroits, La Carriere y Prevonloup.
Pero esto será sólo una pequeña toma de contacto, puesto que después, en el kilómetro 135, llega el Col des Mosses, una subida de 13,8 kilómetros con un desnivel medio del 4% que le convierten en un puerto de segunda categoría. Este punto será la antesala del gran desafío del día, la primera gran ‘piedra’ que tendrán que afrontar los ciclistas.
Hablamos del puerto del Verbier, inédito en el Tour de Francia. Se trata de una estación de esquí que cuenta con una ascensión de 8,8 kilómetros con una pendiente media de 7,5%. Un puerto de primera categoría que además servirá, en su cumbre, de línea de meta, y donde se espera que más de uno ataque la supremacía del Astana.
Via | Marca
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