
Todos tenemos pensamientos en nuestra mente preparada. Creencias, temores y dogmas. Algunos vienen de la primera infancia. Las cosas que decían nuestros abuelos, frases que nuestros padres y maestros en el pasado nos dieron y hemos acuñado como propias. Muchos de estos pensamientos parecen reales porque fueron enseñados por la gente que nos amó. Fueron talladas en la memoria con cinceles y afecto pero desconocemos muchas veces el origen subyacente, su esencia.
Debido a que se formaron antes de que se desarrollase la lógica, la evidencia o el razonamiento, suelen ser ideas preconcebidas. Además de todos estos conceptos, también se tiene la impresión, la simpatía y muchos otros juicios que hacemos sobre cosas y personas, sin ningún fundamento.
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