
Algunas empresas no están muy preparadas todavía para alcanzar el éxito que estaban esperando. La razón es que ellas no quieren desistir del control, control en la comunicación que debe ser en realidad abierta.
Pocas corporativas reconocen aún su miedo a entrar en comunidades de libre discusión donde pueden oír disgustos, fanatismo, mensajes molestos y hasta trolls con demasiado tiempo libre. Todo ello puede distorsionar la percepción del público y hundir moralmente a toda empresa pero todos ellos deben ser parte de cualquier empresa que acepte la libertad de mensajes.
Para una correcta integración con el resto de miembros uno debe ceder en el control de mensajes y también estar dispuesto a aportar valor de interés a los seguidores siempre que estos estén justificados de algún modo.
Hoy todo el mundo puede ser creador de contenidos. Hay bloggers por doquier, periodistas virtuales, pensadores y personas con mucho ingenio a la sombra. Internet está cada vez más saturado de información duplicada, reinterpretada y otras muchas formas de comunicación que agotan al usuario. Existe centenas de millares de páginas webs, miles de millones de nuevas páginas internas generadas por segundo. ¿Por qué seguir la misma vía? lo más importante es utilizar las páginas para comunicar y mostrar tu propia personalidad.Las empresas deben comprender que ya no existe una oligarquía. Los profesionales poseen la capacidad de influenciar y cultivar mensajes en sus propios canales, regular una comunidad y avivarla para su propio beneficio. El feedback es uno de los medios esenciales si una empresa desea mejorar en sus producciones y en la calidad de sus productos, sea cuales sean.
Los profesionales deben ser espectadores y no ignorar lo que comunica cada usuario, por vano o insignificante que pueda ser para el usuario, incluso aquellos que ni siquiera consumen directamente de la empresa. Todo usuario es a su vez una fuente de influencia y comunicación para otros miles de usuarios. Si agradas a uno, agradas a cien. Si desagradas a uno, desagradas a mil.
En el espacio digital, crear y mantener confianza exige compromisos a largo plazo, implicarse, moverse con una comunidad recordando a los usuarios que la empresa está ahí para participar en la comunidad y conocer las opiniones en todo momento.
No hay mayor marketing social que el aquel basado en escuchar y compartir contenidos agradables a colectivos. Esto ayuda a incrementar su influencia en la red: links, reconocimientos, inspiraciones e influencia a personas que ni siquiera conocen directamente a la compañía hasta ese momento. No hay nada mejor para el reconocimiento de una marca.
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