
Varios países se plantean la legalización de esta droga, principalmente con fines terapéuticos. Se ha constatado que alivia las náuseas de la quimioterapia, ayuda a los enfermos de sida a superar la inapetencia y tiene propiedades analgésicas.
Aunque las conclusiones de los estudios están sujetas a debate, se han realizado diversas pruebas, expuestas en la revista New Scientist, que permiten conocer con certeza algunos de sus efectos nocivos.
La Universidad de Harvard comparó un grupo que consumía marihuana a diario con otro que no lo hacía tan frecuentemente. A pesar de que en las pruebas de inteligencia habituales los resultados apenas se diferenciaron, en una prueba de adaptabilidad los usuarios empedernidos obtuvieron puntuaciones mucho más bajas.
Otra universidad comparó durante quince años un grupo de consumidores de marihuana (tres o cuatro cigarrillos diarios) con otro de fumadores de tabaco (veinte cigarrillos como mínimo). Ambos registraron igual número de individuos aquejados de tos y bronquitis, y daños similares en las células pulmonares.
Aunque el primer grupo utilizaba muchos menos cigarrillos, cada uno de estos liberaba el triple de alquitrán que uno normal. Además, la citada revista señaló: “Los consumidores de marihuana inhalan más profundamente el humo y lo retienen por más tiempo”.
Por otro lado, las células inmunológicas de los pulmones de los usuarios de marihuana tenían un 35% menos de capacidad para combatir infecciones que las de los tabaquistas.
Vía | Sociedad Watchtower