
El Congreso colombaino aceptó la esperada Ley Antitabaco, que en este momento nos permite ambientes libres de humo. Pero, ¿cómo llevar esa ley de la sala del Congreso a la de su casa, en el momento que tiene a un ser cercano adicto?
La médica argentina Verónica Schoj, coordinadora de Aliar (Alianza Libre de Humo de Argentina), estuvo en Colombia invitada al segundo foro antitabaco, organizado por la Liga Colombiana Contra el Cáncer. Aprovechando su visita, y por supuesto su experiencia en el tema, ALÓ la entrevistó y le solicitó consejos para los que conviven con fumadores activos. Y de eso sí que sabe esta experta, quien desde 1999 trabaja ayudando a personas a dejar de fumar y que tiene su propia historia particular: “Mi padre es un fumador y a pesar de haber tenido una enfermedad coronaria, seguía fumando sin poder dejarlo. Además, yo sufro de asma y solo en el momento que dejé de vivir en casa de mis padres y me alejé del humo del tabaco, se me redujeron enormemente las crisis”.
La ley aprobada por el Congreso, y a la cual solo le falta la sanción presidencial, se reviste de una importancia innegable ya que el problema, como comenta la experta, no se resuelve en los consultorios sino con decisiones políticas, “porque las principales medidas de control del tabaco tienen que ver con cuestiones que requieren legislación y decisión política de creció de impuesto, eliminación completa de publicidad, promoción y patrocinio de consumo de tabaco y las advertencias en los paquetes de cigarrillos“.
Si el fumador siente de un día para otro que se le restringe su posibilidad de fumar, es natural que se enoje y se sienta limitado, sin embargo termina comprendiendo y aceptando estas leyes. Una encuesta realizada a más de cuatro mil estudiantes entre los 9 y los 16 años por los expertos de la Liga Contra el Cáncer demuestra que el 95,4 por ciento considera que el humo de cigarrillo hace daño y el 77,7 por ciento está de acuerdo con que haya prohibiciones para fumar en su ciudad.
Según Verónica Shoj, si nos enfocamos en trabajar para que las personas dejen de fumar, la batalla está perdida, ya que por cada persona que deja de fumar cien empiezan a hacerlo. Aún así, en nuestros hogares debemos dar solución y apoyar a los seres queridos que están atrapados en esta adicción.
Son muchas las mujeres que conviven con familiares, jefes, amigos o esposos fumadores que necesitan saber cómo manejar esta situación. Si ese es su caso, tome nota.
1 Acepte y reconozca que es una adicción. El 90 por ciento de los fumadores son adictos y sienten una contradicción fuerte puesto que a pesar de que lo disfrutan, quisieran dejarlo y no pueden. O sea, no hace que su esposo, padre o hijo fuma puesto que es caprichoso, lo hace puesto que tiene un grado de adicción.
2 No acepte que es algo natural. Los fumadores suelen decir frases como: “todo el mundo lo hace” o, “fumar es normal”. Sin ser latosa, hágale caer en cuenta que no es nada natural y menos, sano.
3 No sea pesada. Lo definitivo que recomienda la experta es volverse intensa. “Estar todo el tiempo sobre él o torturarlo genera el efecto contrario. Al fumador hay que ofrecerle ayuda y no caerle todo el tiempo encima”, comenta Verónica.
4 Póngale límites y sea coherente. La persona debe tener claro que no puede causarles daño a terceros con su humo y por tanto no debe comprarle cigarrillos ni tolerar que fume en espacios cerrados. “Uno tiene que ser comprensivo, comprender que es una enfermedad, una adicción, sin embargo también tiene que marcar el límite de su adicción, el cual encierra también el daño a terceros. Entonces, si el humo de esta persona está poniendo en riesgo mi salud o la de mis hijos, yo no puedo permitirlo”, enfatiza.
5 Si está dejando el cigarrillo, apóyelo. Si el fumador ha tomado la decisión de dejar de fumar, apóyelo y entienda que puede estar más irritable que de costumbre, pues está recuperándose de una adicción comparable a la de la heroína.
6 Motívelo. Cada persona sabe lo que tiene que realizar en cada caso, “pero, desde el lugar del amor, a un fumador no se le ayuda torturándolo, diciéndole ‘Qué mal hueles, tienes que dejar esa porquería’, o esconderle los cigarrillos, puesto que eso es muy contraproducente, no es motivacional”, afirma la médica.
7 Ofrézcale alternativas. Ayuda mucho más que le ofrezcan una alternativa, un tratamiento especial, etc. Manifestar su preocupación y demostrar apoyo automáticamente hacen que las personas se sientan presionadas y eso les ayuda a dar el paso.
8 Erradique falsas creencias. Es importante terminar con los pensamientos equívocos. De nada sirve fumar en la cocina con la puerta cerrada mientras el niño está en el cuarto. No funciona, en primer lugar, puesto que los tóxicos y cancerígenos permanecen en el ambiente por semanas; segundo, puesto que la ventilación no alcanza para diluir el humo y, tercero, puesto que el humo no entiende de puertas.
9 Hágale ver su situación. Con amabilidad, en medio de una cena especial y una charla amistosa, muéstrele todo lo que usted debe sufrir: ver las paredes manchadas, oler su ropa y tener que lavarla aparte, darle besos con sabor a chicote, etc. Sin embargo solo dígaselo una vez, no dé cantaleta.
10 Tenga paciencia. Con los fumadores hay que armarse de mucha paciencia, pues los procesos de cambio cultural requieren de tiempo.
El consumo de tabaco mató a cien millones de personas en el siglo XX y si dicha tendencia continúa, el tabaco cobrará mil millones de vidas en el siglo XXI, según la OMS.
Ayudas para dejar de fumar
Terapias, parches, libros, chicles y hasta métodos hipnóticos y de acupuntura han inventado en el mundo entero para apoyar a la gente a dejar de fumar. Lo más reciente son los cigarrillos electrónicos. Los SmoKCare son inhaladores electrónicos de nicotina que emiten vapor de agua inofensivo y sin ningún aroma que se fuman de una manera parecido a un cigarrillo tradicional. Funcionan con recargas de nicotina de diferentes sabores y concentraciones y el set trae incluidas 10 recargas. Cada set cuesta $150.800 y por en este momento solo se consiguen en la calle 94 con carrera 13 en Bogotá.
Ellos no fuman
Antanas Mockus. A pesar de que su madre ha fumado toda la vida y él recuerda que su casa tenía una capa de color amarillo que dejaba la nicotina, el ex alcalde de Bogotá comenta que es un vicio del que ha sabido escapar.
Shakira. A pesar de que el cigarrillo afecta la voz, son muchos los cantantes que han caído en este vicio. Nuestra Shakira, siempre tan juiciosa, ha sabido alejarse de ese vicio. Bien por ella.
Gabriel García Márquez. Nuestro Nobel fumó por varios años sin embargo consiguió dejarlo.
Chespirito. “Llevo 15 años de haber dejado de fumar, sin embargo ya el enfisema y las flemas no se me quitan. No fumen, es la peor estupidez que pueden realizar y yo la hice”, comenta el famoso Roberto Gómez Bolaños.
Cameron Diaz. “Dejé de fumar puesto que a mis padres les preocupaba y además estaba dando un muy mal ejemplo. Me carcomía la conciencia”, afirmó.
Ashton Kutcher. Aseguró que precisó leer el libro Es fácil dejar de fumar si sabes cómo, para dejar de consumir la cantidad de 40 cigarrillos diarios.
¿Y si no es mi esposo?
Cuando son otras personas cercanas, la suegra, el jefe, la mejor amiga o hasta la propia madre quienes le fuman al lado, los expertos aconsejan SIEMPRE dejar claro que le molesta y le afecta su salud. “Pídale a la persona de manera amable y en un buen tono que por favor apague el cigarrillo o se salga a fumar. Yo lo he hecho y he comprobado que en el momento que se hace de manera amable, las personas siempre entienden y las siguientes veces evitarán prender cigarrillos al lado suyo”, afirma la experta.
¡¡No quiero que mi hijo fume!!
1 Hable con sus hijos, pero sobre todo, déles buen ejemplo. Si usted fuma, el mensaje para ellos será: “Los menores no pueden fumar porque aún son pequeños, sin embargo en el momento que sean grandes podrán hacerlo”.
2 Promueva hábitos de vida saludable. No solo para evitar fumar, también para la alimentación, para realizar actividad física, para consumir alcohol con moderación, para trabajar una cantidad de horas razonable, para tener tiempo de coloquio para la familia, etc. No se puede tener un discurso para un tema como el tabaco y uno completamente contrario para otros temas, hay que ser coherentes con los niños.
3 Apoye las políticas públicas al respecto. Las intervenciones políticas que más impactan para que los niños no empiecen a fumar son la prohibición completa de publicidad, el aumento del precio de los cigarrillos y los ambientes ciento por ciento libres de humo de tabaco.
4 Nunca permita que fumen en su casa. Los estudios han demostrado que en el momento que el hogar es libre de humo, en un ciento por ciento, a pesar de que los padres sean fumadores, disminuye en un 30 por ciento la probabilidad de que los niños fumen.
Vía | El Tiempo