
Las anfetaminas son drogas sintéticas, creadas originalmente en Alemania en 1887. Su actividad es la estimulación de la actividad cerebral. Cuando se consumían aliviaban el cansancio y eran usadas por fuerzas militares como arma química durante la II Guerra Mundial. Tras la guerra, los gobiernos las distribuían a las legiones de ex-combatientes con dependencias generadas por ella.
Las sensaciones que generan son la aceleración de la actividad cerebral dejando al usuario más eléctrico y despierto. En algunos países las anfetaminas son utilizadas como inhibidores del apetito, popularmente conocidas entre personas que padecen problemas psicológicos asociados a su físico, como la anorexia. Su uso también se registra en estudiantes con actividad nocturna. Las drogas ilegales MDMA y la metanfetamina también constituyen parte de la familia de las anfetaminas.Al causar pérdida del sueño y del apetito, las anfetaminas llevan al organismo a funcionar por encima de su rendimiento, lo que supone un desgaste real para el cuerpo. Cuando la persona hace un uso no moderado, descontrolado y sin supervisión por un médico, el efecto es inverso, falta de energía, depresión e incapacidad para tareas sencillas.
Otros efectos provocados por las anfetaminas son la dilatación de pupilas y la taquicardia. Personas con perfiles de problemas cardíacos no deben tomarlas bajo ninguna circunstancia.