
La morfina es un elemento activo existente en el opio, siendo por ello, clasificado dentro de la familia de los opiáceos.
La morfina tiene efectos a largo plazo que duran cerca de 4 a 6 horas y provocan alivio de dolores físicos, reducción o desaparición de la ansiedad, somnolencia, letargia, tranquilidad, sensación de bienestar, euforia, flashes, sentimientos positivos, disminución de la falta de confianza, depresión, impotencia, incapacidad de concentración o saturación mental.
En cuanto a sus efectos físicos puede producir depresión del circulo respiratoria y consecuentemente muerte por sobredosis. También edema pulmonar, bajada de temperatura, vómitos, contracción de pupilas, desaparición del reflejo de la tos, náuseas, amenorrea y en casos graves la muerte.