
María Graciela García Álvarez, oncóloga radioterápica del Instituto Madrileño de Oncología y asesora del comité técnico de la Asociación Española contra el Cáncer, avisó que factores de riesgo como la obesidad o el tabaco son los causantes de “hasta el 70% de todos los casos de cáncer que existen”.
Además de la obesidad –que aumenta el riesgo de padecer cáncer hasta en un 50%– y del tabaco –que es un factor “importantísimo” para el desarrollo de tumores–, la experta mencionó otros factores como la exposición solar prolongada o una dieta inadecuada muy rica en grasas.
Así lo expuso esta tarde en Laredo, donde impartió una conferencia sobre ‘La prevención y los nuevos tratamientos en cáncer’, que se enmarca dentro de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria (UC). García Álvarez aprovecho su intervención para recordar la importancia que tiene la prevención en las enfermedades cancerígenas.
En cualquier caso, la oncóloga destacó que el cáncer se puede prevenir “en un porcentaje muy elevado” de los casos, lo que depende de los citados factores externos. Describió en este sentido que existen tres tipos de prevención: los tratamientos de prevención primaria, secundaria y terciaria.
En relación a los primeros, indicó que consisten en una serie de actuaciones para evitar que la persona entre en contacto con el agente cancerígeno. “El objetivo de esta prevención primaria es disminuir la incidencia de cáncer”, resumió.
Por su parte, la prevención secundaria quiere “diagnosticar a tiempo” un tumor, es decir, “romper” la evolución de un cáncer mediante un “diagnóstico temprano”, incluso en el momento que el tumor no ha dado síntomas.
“Se puede lograr un diagnóstico muy temprano en casos de cáncer de mama, pelvis y colon“, subrayó la experta. A este respecto, citó dos estudios que han aparecido este año –uno en Estados Unidos y otro en Europa– y que han sido “controvertidos” en cuanto a la disparidad en sus resultados, sin embargo en los que se ha visto que con la prevención primaria se puede “reducir la incidencia” y, también, la “mortalidad” por cáncer, que es el objetivo marcado en la prevención secundaria.
Por último, la prevención terciaria se produce una vez que el cáncer ya ha aparecido. En este ámbito se engloban los tratamientos oncológicos y las medidas psicosociales para la rehabilitación del paciente.
Código europeo contra el cáncer
Por otro lado, García Álvarez se refirió al Código Europeo contra el cáncer, un programa creado en 1985 y en el que se recogen puntos tanto de prevención primaria como de prevención secundaria.
Entre ellos figuran factores como no fumar, evitar la obesidad, realizar ejercicio físico, no consumir alcohol, tener hábito saludables de alimentación donde se incluyan las frutas y las verduras, entrar en el calendario de vacunas, con la vacuna de la hepatitis C o del papiloma humano, y conservar la seguridad en el trabajo ya que “existen una serie de trabajos en donde los empleados conviven con sustancias cancerígenas y ahí es realmente importante conservar una mínima seguridad”.
Por último, la oncóloga se refirió a los nuevos tratamientos en radioterapia, ámbito que “en los últimos cinco años se ha revolucionado” que contrasta con periodos anteriores en los que a los médicos “se les escapaban muchos tumores y sólo se podían diagnosticar en el momento que estaban muy avanzados”. Precisó así que en la actualidad se pueden realizar tratamientos que permiten administrar más dosis al tumor reduciendo la que se da a los tejidos y los órganos de alrededor. Por tanto, los índices de curación del tumor son mayores.
También habló del tratamiento de las ‘dianas moleculares’ que son atacadas, principalmente, por los anticuerpos monoclonales y que se está desarrollando actualmente. “Los anticuerpos monoclonales van dirigidos contra una parte muy específica de la célula tumoral. Permiten controlar el tumor puesto que gracias a ellos se consigue destruir y evitar que las células tumorales se multipliquen. Consigue pararlo y realizar que desaparezca. Son tratamientos que se toleran bastante bien”, concluyó, para resaltar que “hacer un buen diagnóstico es lo más importante para lograr el tratamiento más adecuado”.
Vía | Europa Press