
El alcohol es la droga más conocida y aceptada socialmente. Es muy usada debido a la creencia popular de que sus efectos son estimulantes. Las bebidas alcohólicas inducen a un estado inicial de desinhibición lo que convierte al sujeto en una persona más abierta, con menos control y más natural. Su uso genera locuacidad, euforia, aumento de la autoimagen, falsa seguridad en sí mismo y a veces impulsos sexuales o bien agresivos.
Debido a todas estas sensaciones, el alcohol es una forma de entretenimiento entre jóvenes y adultos de mediana edad. Progresivamente, su uso exagerado pueden conducir a características más depresivas haciéndose más latentes en fases iniciales y más explícitas en adictos.
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