
Se puede resumir el perfil del adicto al trabajo con cuatro características:
1. Adicciones múltiples: No existe ningún adicto que tenga una sola adicción. En particular, es común que la adicción al trabajo marche de la mano con la compulsión a complacer a los otros, con una extrema dificultad para decirles que no.
2. Negación: Todas las adicciones se basan en la negación. La negación de la adicción al trabajo es quizás la más compleja. Dada la alta aprobación social que la conducta y sus secuelas tienen para el adicto, le resulta muy difícil a éste tomar conciencia de su dificultad.
Los adictos al trabajo dicen: “Ya sé que soy adicto al trabajo, pero podría tener una adicción mucho peor” o “Seguro que soy un adicto al trabajo, pero mire los beneficios que recibo…”
3. Autoestima desregulada: Los adictos al trabajo tienen una autoestima devaluada o hiperinflada. Presentan muchas obstáculos para aceptarse realmente como son… Están siempre realizando esfuerzos denodados por rendir más de lo que podrían naturalmente.
Es que, por estar convencidos de que los demás no podrán aceptarlos como son, los adictos al trabajo están siempre tratando de aumentar sus logros.
4. Incapacidad para relajarse: Los adictos al trabajo funcionan bien con la adrenalina muy alta. Esta contínua descarga de adrenalina es una de las causas de su obstáculo para relajarse. Tienen siempre una larga lista de tareas que necesitan ser realizadas. Dado que el trabajo es su gatillador, siempre pueden encontrar a mano una reserva con la que “estimularse” para segregar adrenalina.
Como todas las adicciones, la adicción al trabajo ataca nuestra integridad espiritual y nos lleva a la quiebra de nuestra autonomía. Algunos adictos se experimentan “fuera de sus propios cuerpos”, mientras otros llegan a sentirse “fuera de sus vidas”. puesto que su compulsión es una forma de no vivir, que resulta apenas distinta de la muerte.
Los adictos al trabajo saben que se están suicidando y, sin embargo, continúan su accionar eficaz sin detenerse.
Recursos para salir
1. Abstinencia
Dejar de trabajar por un tiempo es una opción. Esta medida debe ser acompañada por un programa de recuperación teniendo en cuenta la abstinencia. “Usé el primer mes para curarme físicamente. El segundo para verme con más claridad y examinar mis prioridades. Finalmente, en los últimos meses, comencé a encontrar alternativas a mi manera de ser.”
2. Control del gatillo
Se llama gatillo a las situaciones que desencadenan la conducta adictiva. reconocer estas situaciones ayuda a controlar el desencadenamiento de la adicción repetida. El gatillo puede ser la necesidad de jugar un rol clave, de gustar a los otros, el no quedar excluido de la situación de poder, etc. Este reconocimiento permite esquivar al detonante antes que se desarrolle la conducta adictiva a pleno. En esta fase del tratamiento, la psicoterapia dinámica suele ser muy importante.
3. Programa diario de trabajo
Del mismo modo en que lo hacen aquellos que comen o beben en exceso, estos adictos pueden encontrar que un programa regulado de actividades constituye un plan adecuado al que ajustarse. En las primeras etapas de la recuperación suelen planearse sólo algunas horas; más adelante se programa el día completo. El programa debe incluir número de horas dedicadas al trabajo, a la recreación, a la familia, descanso, juego, soledad, etc. Por lo común es útil que un especialista o consejero ayude al adicto a evaluar si este programa se está cumpliendo en forma satisfactoria.
Vía | LatinSalud